Análisis de la pintura contemporánea en México a partir de la obra de cinco artistas: Fabián Ugalde, Marco Arce, Boris Viskin, Lorenzo Ventura y Daniel Lezama.
La pintura ha sido un medio que ha dominado las artes visuales históricamente. Por más de quinientos años ha mantenido un protagonismo, después de haber estado subordinada a la arquitectura principalmente. Las discusiones en torno a ella se han ocupado a lo largo de los siglos y hoy en día las transformaciones por las cuales pasa y los nuevos lenguajes que trata de incluir necesariamente reformulan una postura ante esta disciplina.
Friedrick Hegel (filósofo alemán, 1770-1831) ante su postura filosófica fue el primero en hablar abiertamente de “la muerte del arte”; hecho por el cual el hombre debía de superar para ir desmaterializándose hacia una realización plena del espíritu. Por lo tanto, hablar de la muerte del arte es aniquilar a la pintura, la escultura, la música y todas las disciplinas artísticas. Esta idea fatalista y teleológica fue mostrada hace doscientos años. Sin embargo, el arte sigue y está en el mundo, en una realidad inmediata, buscando caminos, mas los destinos son inciertos.
El arte se ha conservado en una línea de perseverancia, y en especial la pintura ha persistido sus jornadas. Otros ataques contra la pintura llegan por medio del punto de vista tecnócrata que dice que nuevos medios la sustituyen, como fue el caso cuando surgió la aparición de la fotografía hace unos ciento cincuenta años. No obstante, existen algunos pintores que han cambiado el medio de manera interesante, enfrentando tecnologías tanto en la abstracción como en la figuración, ya sea de forma directa o de manera más sutil. Resulta irónico el mundo de las tendencias; cuando surgió la música electrónica se decía que el rock había muerto. Frank Zappa[1] dijo alguna vez: “El jazz no ha muerto, sólo huele chistoso”. De la misma manera la pintura no ha muerto, sólo huele chistoso. Es curioso, siempre que la gente declara un medio “muerto”, instantáneamente se vuelve underground y así empieza a recobrar vida.
Muchos artistas y críticos se apresuraron a declarar la muerte de la pintura hace algunas décadas, cuando el auge de conceptualismo hacía pensar que aquella forma de expresión pertenecía a un tiempo pasado. Lo cierto es que, a pesar de que las luces apuntaran hacia otras manifestaciones y prácticas, nunca se dejó de pintar.
Hoy en día la pintura ha sido relegada a un plano ambiguo entre el desprecio, por que se quiere asumir que ya no es una forma contemporánea de expresión, y la condescendencia, porque es lo único que entienden los públicos no especializados como lenguaje de investigación plástica. Al mismo tiempo, ningún sistema artístico de representación puede reclamar el sitio de importancia que tuvo la pintura los últimos quinientos años.
¿De dónde se deriva esta ambigüedad que provoca la pintura? Para los distribuidores y promotores de lo que se cree que debe ser la vanguardia plástica: directores de museos de arte, curadores, críticos, galeristas de arte contemporáneo, la pintura se ha convertido en algo asequible para el ojo en tiempos donde las narrativas significativas se encuentran concentradas en los videojuegos, el cine, la televisión y los medios de comunicación masiva, incluida la red electrónica. ¿Es cierto esto? No del todo. La pintura es probablemente uno de los medios contemporáneos más eficientes para plantear problemas de representación, narrativas simbólicas, discursos filosóficos y crítica de la realidad. Esto no invalida la importancia que tiene la fotografía, el cine y cualquier forma de grabado, videoarte y sobre todo, la literatura. En todas estas formas de representación también se evocan los mitos, la pasión y las emociones humanas, pero el conjuro de la obra única e irrepetible que provoca la pintura la mantiene es ese estado de atracción y rechazo permanente. La pintura es un lenguaje visual tan contemporáneo como cualquier otro; que los pintores no tengan un discurso contemporáneo es otro problema. Es una rama difícil de las artes visuales, quizá el área más explotada y explorada, y por ende, en la que es más complicado hacer un trabajo original. Sin embargo, la pintura ha defendido casi por completo lo que se entiende por arte y sigue siendo la disciplina más entendida y aceptada por el espectador y el público en general.
El artista visual Hugo Lugo menciona: “La pintura nunca ha muerto, solamente en la actualidad se ha ido mezclando con otras disciplinas, además está sucediendo una regresión a ella, todavía tiene mucho por aportar, de tal manera como las demás disciplinas clásicas del arte”. A continuación se reúnen una serie de análisis y reflexiones sobre la obra pictórica de cinco artistas contemporáneos mexicanos. Todos ellos relativamente jóvenes (menores de cuarenta años), todos partícipes en las principales bienales de México y en algunas extranjeras, ganadores de becas. Cada uno representa una manera original de entender la pintura, sus obras hablan de un territorio creativo inagotable, capaz de asumir la sensibilidad de sus perspectivas y el temperamento de cada uno.
Fabián Ugalde
Su trabajo hace pensar que es un simple heredero del pop, pero se sitúa más en la línea de autores que han escogido como punto de partida el mundo de los comics, y en este caso particular, el de los comics vistos en la televisión y su claro origen norteamericano. Según Ugalde: “los personajes de las historietas provienen de un sistema lleno de fallas y perfectible por donde se le mire”[2]. Trabaja bajo signos y señales convencionales que articulan un mundo iconográfico. Sus personajes son desarrollados para causar un impacto visual y seducir en primera instancia. Explota los mecanismos formales que hacen fácil e inmediato su reconocimiento (la riqueza cromática, la sencillez de la línea, las sombras y efectos con los que se consiguen lo volúmenes) para explorar sus límites. Los personajes y figuras quedan plasmados en las pinturas con trazos completos y colores tan brillantes como planos. Algunas obras poseen leyendas con una especie de vocación por el cartel. Los materiales que utiliza Ugalde para sus pinturas no son convencionales: usa tinta serigráfica (polivinilo) sobre vinil. La calidad de sus pinturas parece industrial, posee una sensación impresa que se destaca por las grandes áreas de colores uniformes, es un trabajo hecho a pincel, pareciera que hay un trabajo que se niega en su ejecución, una pincelada que desaparece, que se dice como algo hecho fuera de las convenciones de lo pictórico pero dentro de sus lineamientos formales.

Fabián Ugalde, Máquina de aplausos, 2006.
Polivinilo sobre vinil.
Marco Arce
En un juego inteligente, su obra cuestiona la estructura establecida en torno a postulados, el consumo y la posmodernidad. Se apropia de obras y figuras emblemáticas de la historia del arte y hace uso del repertorio de imágenes reconocibles contemporáneas. Recontextualiza, yuxtapone y recicla imágenes en series que cuentan e ironizan historias reinterpretadas, fragmentadas e inacabadas. Arce es un ejemplo de artista que trabaja con materia prima tradicional e utiliza la tecnología directa para crear. Prescinde del video y la fotografía tanto como la pintura y el lienzo o papel. Está formalmente alineado con los proyectos donde utiliza los avances técnicos directamente y de manera sutil. Posee un impulso subversivo en su obra y a la vez trata de desarrollar nuevos niveles de significado en la yuxtaposición de diversas obras del pasado inmediato. La obra de Arce es una historiografía visual de obras canónicas de prácticas artísticas contemporáneas.
Marco Arce, Esqueleto con muro detrás, 2006, acrílico sobre papel.
Boris Viskin
Como todo artista, es un creador que va haciendo series donde va tocando ciertas temáticas y preocupaciones. Lo curioso es que, Viskin es un artista ecléctico, porque cada serie que va produciendo va siguiendo caminos de cambios, tanto de materiales como de estilos y técnicas. Maneja magistralmente la abstracción y la figuración. Nunca ha sido un pintor lineal en el sentido de seguir una fórmula y llevarla hasta el final. Pareciera que sus creaciones son más bien rebotes esquizofrénicos de distintas partes de su personalidad. Está en constante experimentación en el sentido de materia, forma y contenido. Los elementos que guían sus obras se depositan en planos de significación muy literal, conceptual o puramente pictórico (color). Representan una inestabilidad que dan una analogía con los tiempos actuales, donde es difícil conservar una identidad propia sin que ésta no sea interrumpida, violada o despojada. Pero también posee una gran inquietud de poder abordar los campos más variados para un enriquecimiento de sabiduría y conocimiento para un futuro propio lleno de expectativas artísticas.

Boris Viskin,”Autorretrato”, 2006
encáustica y madera s. madera
153 x 123 cm
Lorenzo Ventura
Este autor utiliza cuestiones concernientes a lo social, la moral, la ética, la economía y la política. Genera conexiones y degenera temas y motivos dentro de este léxico. Es un artista de fuerte crítica social. Caricaturiza de manera delirante factores de vivienda urbana, va creando con su obra una bitácora de la vida cotidiana actual en las ciudades de este país. Reúne la protesta social, emite un discurso político de forma visual-plástico. Su fuente iconográfica proviene de la galería urbana viva. En sus obras suelen aparecer perspectivas múltiples; sus personajes están generalmente acometiendo actos bizarros. Mayormente sus trabajos configuran paisaje, urbe y sujetos. Trabaja con materiales clásicos pero con contenidos que interesan en la actualidad. Lorenzo Ventura, recurre a un cromatismo mínimo, el blanco, el negro y poco color; para la realización de su diario plástico cuenta con varios soportes –pintura, dibujo, gráfica- para referir a la soledad, la violencia, el anonimato, la discriminación y todo aquello que se vive en las grandes concentraciones urbanas.

Lorenzo Ventura
Mecanismo de defensa 3, 2006 acrílico sobre papel
Daniel Lezama
La obra de Lezama es estrictamente pictórica y con un peso de narrativa visual. Posee un aire de antigüedad que es generado por su claroscuro similar al tenebrismo, por la teatralidad de sus figuraciones y por la invisibilidad de la pincelada. La aplicación de materiales clásicos (óleo sobre lienzo) no implica que Lezama no sea un pintor definitivamente contemporáneo. Su propuesta estética ofrece una visión sobre la historia de México, su iconografía e idiosincrasia. Sus protagonistas son personajes del mundo indígena y mestizo actual, envueltos en situaciones de ensoñación sexual, de excesos, vicios, homicidios y parafilias. Entonces, hablar de este artista es hablar de nuestro tiempo. Esto, en principio, es decir, que su obra cumple con una condición esencial: la de definir de un modo u otro el presente. Es sin duda, uno de los artistas más presentes en la escena contemporánea; no sólo eso, su presencia es una de las pocas que no necesitan justificarse, un caso raro, basta con ver su trabajo.

Daniel Lezama, The Venus, the Rebel, 2002
240 x 195 cm., óleo sobre lino.
En cierta ocasión el artista bajacaliforniano Álvaro Blancarte dijo: “La pintura siempre retoma su camino, la matan pero ella es cíclica. Los que solamente piensan atacan al hacedor que un homo habilis y se olvidan que también es sapiens”. La pintura como práctica sigue siendo perseguida por esqueletos de tiempos pasados. Los polémicos del siglo XXI todavía intentan desacreditar su viabilidad, aunque en vano, y a menudo estos críticos suenan tan anacrónicos como sus apreciaciones de la pintura, que, aunque parezca extraño, le hacen eco al discurso de los últimos años del siglo pasado. Ya todo ha sido dicho sobre la pintura, entonces ¿cómo se aborda desde una postura lejana? La pintura no va a desaparecer, ahora más que antes, hay muchos artistas que la incluyen en su práctica. Pero tiene que evolucionar desde una posición más social y radical. No puede quedar en lo decorativo. Seguirá habiendo artistas que pinten y que asuman la pintura como una disciplina vital en diálogo con las otras que conforman el panorama actual del arte. Siempre habrá tela de donde cortar en la pintura. Se asuma uno como pintor o no, de una u otra manera la pintura forma parte del vocabulario de casi cualquier artista y está intrínseca en el ser esa necesidad creadora plástica, forma parte de ser integrales.
Con la recapitulación de estos cinco artistas mexicanos, se puede advertir que la exploración en la pintura se está haciendo patente tanto en el ámbito materia-forma como en el concepto o contenido de fondo. El poder de convocatoria es constante y muy abarcable en cada sector. Son prueba de una buena salud del género pictórico poseedores de vigor y de propuestas interesantes.
El arte es quizá, una de las expresiones más elevadas de nuestra cultura occidental y representa el grado sumo del desarrollo, alcanzando por nuestra civilización contemporánea. En su muy diversas formas, el arte es capaz de trasmitir el discurso de nuestras ideas, la forma de nuestros sueños, el matiz de nuestra percepción del mundo y la sensibilidad que se desprende de nuestra existencia diaria. Si aunado a ello hacemos del arte un vehículo para ayudar a otros, para encauzar el esfuerzo de muchos y procurar que vivamos en forma solidaria, como parte de una colectividad, entonces habremos honrado la premisa de que el arte, efectivamente, es una de las formas más laudas de nuestra sociedad actual. Prueba de ello ha sido la pintura que ha tenido un peso histórico desde la prehistoria.
NOTAS
[1] Cuevas, Tania, “Apuntes acerca de la pintura”, La Tempestad, vol. 8, núm. 51, noviembre-diciembre 2006. p 84.
[2] Maldonado, Alfonso, “Selección de artistas emergentes para coleccionistas”, Cuarte pared, núm. 6, abril-mayo 2007, pp. 102-103.
Cuevas, Tania, “Apuntes acerca de la pintura”, La Tempestad, vol. 8, núm. 51, noviembre-diciembre 2006. pp. 84-103.
Gutiérrez, Mónica, “Una nueva forma de pintar: Boris Viskin”, Espacios, núm. 52, noviembre-enero 2006, pp. 72-75.
Monsiváis, Carlos, “Daniel Lezama: pintura, narrativa, pintura”, Movimiento actual, año XIII, núm. 126, febrero 2002, pp. 8-9.
Zamudio Taylor, Raúl, “Marco Arce”, Art Nexos, vol. 2, núm. 44, abril-junio 2002, pp. 122- 123.



En el siguiente texto se analizará el papel que asume la crítica de arte en la ciudad de Tijuana; para ello será necesario tomar en cuenta algunas nociones, tales como el contexto local,
Pero esto que ocurre en Tijuana no es un evento aislado ni propio sólo de la región ya que en general el país se encuentra en una situación similar. 
Intervención grupo “Yonke”






























